Otro Mapa

  • por Sebastián Cabrera | Ilustración: Ramiro Cabrera

Apoyé la flamante tarjeta sobre su escritorio; el nombre se leía perfectamente desde lejos.
-¿Qué es “OTRO MAPA”? -me preguntó, recostándose sobre el respaldo del intimidante sillón.

Dudé un instante. No siempre me resulta fácil explicar mis ideas.
-Piénselo así -le dije y continué sin esperar su reacción. -Están dos tipos en el bar de una estación apurando un café, sentados a la barra, mientras esperan el mismo tren de las 9:00. Hace frío, lo adivinamos por los abrigos. La estación debe ser importante porque está llena de gente que va y que viene; el tablero electrónico abunda en anuncios de arribos y partidas. No sabemos qué país es, no hablan ni inglés ni castellano. El ruido de pasos, los anuncios por altavoces, los niños que corren y las locomotoras que resoplan se mezclan con el olor acre de los puestos de comida de la nave principal que se escapa por la puerta abierta del bar. Pero ninguno de nuestros dos personajes se distrae, cada uno está en su mundo. El de barba y anteojos anota profusamente en un cuadernito, y sólo levanta la vista para beber un poco; el otro, con gorro de lana y camperón verde, no para de mirar fotografías en su réflex digital, revisa y borra, revisa y borra.

De repente algo rompe la monotonía de la terminal. Primero, un extraño canto llega de lejos; unos minutos después, la melodía toma la forma de una extraña procesión de gente que agita cintas de color rojo a la altura de sus cabezas y marcha de manera un tanto caótica atravesando la estación. Y en un instante ya no importan más ni el cuadernito ni el café que se enfría, ambos sujetos están de pie mirando fijamente a la multitud. El hombre del camperón apunta su cámara y comienza a disparar. No es bueno el ángulo, la gente de la puerta le estorba. Se sube a una banqueta y haciendo equilibrio consigue buenas tomas; el barman lo mira con expresión condenatoria pero él le sonríe buscando complicidad y sigue en lo suyo. Está pasando algo. La gente se va abriendo y se puede entrever un pequeño niño vestido todo de rojo que camina justo en el centro. Entre los brazos levantados puede lograr captar la escena. Baja la vista satisfecho y mira a su alrededor, mientras desciende apoyándose en la barra. A su lado, el de barba también está parado y con su cámara apunta hacia la multitud, pero no sonríe, estaba más bien desconcertado. Apoya la cámara en la silla sin haber sacado ni una foto. Nunca ha sido bueno para fotografiar lo que no entiende. Se agacha para ver mejor pero el tipo de gorro y campera verde se ha arrodillado en la puerta y, cámara en mano, retrata la situación casi frenéticamente, sin dejarle espacio libre.

Suena un silbato estridente: 8.55 am. Último llamado. El hombre de la campera verde sujeta la mochila con una mano y sale trotando hacia el andén, haciendo ademanes con la cabeza: nunca va a abordar un tren con tiempo! Se da vuelta y dispara unas últimas tomas mientras camina de espaldas.

El tipo de barba también se queda hasta el final mirando la procesión que abandona la estación. Suena un último silbato. Mira el tablero de partidas, sujeta el ticket frente a sus ojos y luego lo guarda en su bolsillo. Sale con paso ligero. Si se apura un poco, conseguirá alcanzar la procesión antes de que se interne en las callejuelas de la ciudad. Después de todo, las mañanas de invierno son ideales para caminar.

Hice silencio y lo miré. Fueron pocos pero largos segundos hasta que relajó su expresión y me sonrió de lado mientras tomaba la tarjeta con su mano.
-Eso es “OTRO MAPA” -le dije-, una elección.

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  • Sebastián Cabrera cruzarlapuerta.com

    La primera vez que reconoció una vocación fue la de contar historias y así pasó por aulas de taller literario, periodismo, guión y cine. La segunda fue viajar y la tercera observar  animales en libertad. Desde aquel día trata de juntar las tres para escaparse cada vez que puede a explorar distintos rincones del mundo. De tanto aburrir a su familia con las fotos de sus viajes decidió abrirse un blog, cruzarlapuerta.com, y liberarlos de aquel yugo dominical. Tras doce años de trabajar en noticieros encontró en Otro Mapa la oportunidad de hacer, por primera vez, periodismo.

  • Ramiro Cabrera

    Nació en Buenos Aires en el año 1976 y para jugar recibió hojas en blanco,  fibras de colores y ya nunca paró de dibujar.

    Buscó un secundario especializado e hizo cursos y talleres (Fernando Fader, Garaycochea, Hermenegildo Sábat, teatro Colón escenografía, Ignacio Ochoa, Abril Barrado)  y con el tiempo se vio trabajando en publicidad, escenografía, revistas, periódicos, libros, video juegos y animación.

    Parte de su trabajo lo encuentran en http://ramirocabrerailustraciones.blogspot.com/

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