Número dos

  • por Lucas Fernández Canevari

-Che, boludo, este skype anda para el orto
-¿Qué dijiste? No se escucha nada.
-Hola, hola ¿Alguno me escucha?

Así suelen comenzar nuestras reuniones. Después empezamos a hablar pavadas y el intercambio de bytes más o menos se acomoda, pero cuando queremos ponernos serios, para armar esta revista seria, vuelven las interferencias. El mundo de las comunicaciones conspira en nuestra contra, y nosotros también lo ayudamos. Somos un grupo de viajeros, nos gusta movernos. Nunca un skype nos vuelve a encontrar a todos en los mismos lugares. Y eso hace a la riqueza del proyecto.

Esta idea que empezó a germinar en un asado en la casa de Seba y Romi, allá por abril de 2015 tiene el orgullo de presentar su número dos. Más contentos no podemos estar. Sobre todo porque la primera entrega tuvo lectores y repercusiones de todas partes. Del número uno pasaron tres meses, y en ese lapso seguimos aprendiendo como hacer una revista.

Este número dos es como un jugador de fútbol para nosotros, que nació con un apodo: “movimiento”. Raro sobrenombre para un jugador en esa posición. Antes, los verdaderos número dos tenían apodos como el “Crudo”, el “Indio”, el “Chacal” o el “Hacha”. Nada como los modernos “Pipi” o el “Bebu”. Pero es cierto que no sólo los buenos apodos desaparecieron. El verdadero número dos, es una profesión en extinción.

Nuestro número dos es aguerrido que va al frente y no se achica en las más difíciles. Sabe mostrar coraje, templanza y determinación por más que algún número diez habilidoso trate de dejarlo en ridículo. Pero también es un poeta que tiene que tener la dosis de locura necesaria para salir a atacar cuando el partido lo necesita. No es uno de esos jugadores convencionales, sino más bien un danzarín con movimientos grandilocuentes capaz de tirar una rabona para despejar.

En el verde césped de cualquier estadio, nuestro número dos se hace notar. Tiene presencia en las dos áreas. Sabe saltar braceando amplio para tener equilibrio, ganar la posición en el aire, y, de vez en cuando, pegar algún cabezazo que le permita escuchar la pasional música del gol.

Pero es verdad que en el barrio el número dos tiene mala fama. Es una posición que está llena de prejuicios. En los picados hay una situación cotidiana, donde al momento de repartir las posiciones, el número dos siempre le toca al gordo, al patadura o al que es nuevo. No se prioriza ese número. Todos se pelean por el nueve o el diez. Todos quieren meter goles, nadie se preocupa por evitarlos. Es una posición que está desvalorizada.

Por eso este número. No porque seamos nostálgicos de los viejos patrones de área, sino para hacer un movimiento y volver a darle la importancia que merece a nuestro querido número dos. Que tiene personalidad. Una personalidad colectiva forjada por varias manos. En este número dos van a encontrar más ilustraciones, participación de los lectores y, sobre todo, historias que nos hablan de éste otro mapa. Señoras y señores, a pesar de los kilómetros de distancia y las interferencias de la internet, hay equipo.

Numero 2-1

  • Lucas Fernández Canevari mochilasenviaje.com

    De chico los libros lo indujeron a una vocación, ser detective. Algo que hoy ejerce, pero cómo detective de otras culturas, de otras maneras de concebir el mundo. Para lograrlo cree que hay tres elementos que son indispensables: el viajar, la lectura y la fotografía. Como todo detective goza de buena memoria, pero la malgasta recordando resultados de los mundiales de fútbol. Parte de sus ideas las escribe en mochilasenviaje.com junto con su fiel compañera Ludmila.

Showing 2 comments
  • Alex Ferrero
    Responder

    Analogía exquisita. Me alegra que les haya ido tan bien en el primer número. Ahora la vara está alta, tienen un lindo desafío que estoy seguro van a ir superando día a día. Les deseo lo mejor para los números que vienen.

    Abrazo!

    Ale

    Pd: en la biografía de Lucas se repite «de buena».

    • Lucas Fernández Canevari
      Responder

      Lo que pasa es que había que completar cierta cantidad de palabras, y como no llegaba empecé a repetir!
      Gracias por la observación y las palabras. El desafío existe, y es lo que nos mantiene en carrera.
      Abrazo grande!

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