• por Victoria Sánchez Mércol

N

o era la primera vez que nos alojaban gracias a la plataforma de Couchsurfing… Tampoco era la primera vez que cruzábamos una cordillera, aunque el camino que atraviesa el Atlas marroquí es particular y vomitivamente sinuoso. Entonces, ¿qué podía hacer especialmente memorable a Uorzazate, la Hollywood del norte africano?

La ciudad nos recibió con una furiosa tempestad. Al bajar del bus nos comunicamos con Mohamed, nuestro anfitrión, quien a los pocos minutos apareció largo y esbelto, cubierto de la clásica djellaba* y acompañado por Carl, un estadounidense que se estaba hospedando con él. En realidad Carl trabajaba para él a cambio de hospedaje, porque íbamos a ser recibidos en una hostería pronta a ser inaugurada. Completaron el equipo dos chicas de algún país de Europa del Este. Una de ellas no hablaba una sola palabra en inglés (ni en español, ni en árabe…). Ninguna de ellas mostraba demasiado interés en el compartir que se busca con este tipo de experiencia.

Todos juntos más nuestras mochilas llenamos un taxi que nos alejó bastante del centro. Bajamos y comenzamos a hacer equilibrio pisando con suma precaución el barro movedizo que había dejado la lluvia a su paso. El camino fue laberíntico, muy complicado de encontrar para los futuros huéspedes de la hostería pensaba yo en silencio, mientras intentaba no fracasar en el estratégico balance del peso sobre los hombros.

Una hermosa y cálida construcción de adobe nos recibió, ornamentada a la manera más tradicional de la cultura de Marruecos. Nos dividimos las habitaciones y rápidamente gané la batalla de miradas contra Mariano por quién se bañaba primero, el gran dilema luego de un extenuante recorrido. Fueron unos pocos minutos los que alcancé a escuchar la llegada de algunos amigos de Mohamed que nos acompañarían en la cena. Lo que no sabía es que eran músicos. Mientras terminaba de vestirme escuchaba las melodías y me lo imaginaba a Mariano, melómano como pocos, embelesado con la tradición y la experiencia que estaba atestiguando.

De repente el ritmo se puso más alegre, algunas carcajadas y la música me sonó por demás familiar… era una versión del tema de Shakira famoso por el Mundial de Fútbol 2010, el “Waka-waka”. Cuando pensaba que eso era lo más asombroso de la velada, me asomé para dar de lleno con esta imágen…

MePasoViajando-Uorzazate-Ma

Mariano mimetizado completamente con la banda en música y vestuario. Quizás eran famosos en aquel momento, quizás lo sean ahora, quizás nada de eso, este grupo de (hasta entonces) música gnawa nunca había tenido un invitado internacional de este porte… Lo que le falta en gracilidad para la danza le sobra en alegría y predisposición. Eso sí, la coordinación con las qraqueb se las debemos para el próximo viaje!

Horas atrás una situación así era imposible de imaginar, y #MePasóViajando!

Referencias:

  • Djellaba: túnica de lana, vestimenta tradicional unisex en países de Oriente Medio.
  • Gnawa: estilo musical folklórico típico de Marruecos y otras regiones subsaharianas.
  • Qraqeb: instrumento característico de la música gnawa, consistente en dos piezas de metal unidas entre sí por una argolla, similar a las castañuelas españolas.
  • Victoria Sánchez Mércol conlospiesporlatierra.com

    La llaman Vito y a ella le gusta así. Ya cuando sintió curiosidad por estudiar el cuerpo humano comprendió que lo más asombroso siempre sucede más allá de lo que está a simple vista. Hoy trabaja con el top 5 de las enfermedades de la infancia mientras de a poco se deja seducir por los poco transitados caminos de las medicinas del Oriente y el Yoga. Fotografía y escribe en conlospiesporlatierra.comSu recorrido inició en La Rioja, Argentina, y nadie sabe dónde puede terminar.

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