Menonitas, un pueblo errante

  • por Tatiana Sidlik | Fotos: Esteban Mazzoncini y Guadalupe Araoz
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n viaje por carretera a través de Paraguay me llevó a meterme por caminos que parecían llevar a ningún lado, a inmiscuirme en las tripas mismas del gigante guaraní, en busca del pueblo menonita. Lo que esperaba encontrar era gente andando en carreta y vistiendo como salidos de una película antigua.

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Pero lo que me encontré fue muy distinto: pequeñas ciudades, totalmente diferentes al resto de Paraguay no por ser antiguas, sino todo lo contrario, por ser modernas y ordenadas, habitadas por extranjeros y gente autóctona del lugar que vive en los alrededores y va allí para trabajar, generando un alto contraste entre cabelleras amarillas y negras, pieles blancas y morenas, ropas sobrias y polleras coloridas.

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No parecían ciudades latinoamericanas, y de hecho no lo son. Hay carteles escritos en otro idioma y se escuchan murmullos inentendibles. Todo es distinto, incluso lo que venden en los supermercados.

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Me sentí un poco decepcionada porque no encontré lo que estaba buscando, pero luego entendí que la apariencia no es lo importante, sino la historia que carga este pueblo a sus espaldas.

Los menonitas son un pueblo errante, que se ha desplazado durante toda su historia. No por elección propia, ya que son sedentarios y viven en comunidades. Pero cuando el país en el que se encuentran no les permite seguir viviendo bajo sus normas, ellos arman sus maletas y buscan otro lugar para asentarse.

Así lo han hecho desde el siglo XVI cuando Menno Simons organizó a un grupo de anabaptistas perseguidos que más tarde recibiría el nombre de “menonitas”, literalmente “seguidores de Menno”.

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Para comprender las razones del movimiento de este pueblo, primero deberíamos entender cuáles son las bases de la fe anabaptista. Las mismas consisten en: la fe como único camino a la salvación, el bautismo en base a su fe en Jesucristo, la separación estricta entre iglesia y estado, el amor incondicional al enemigo, el pacifismo y la consiguiente negación al uso de armas y al militarismo, negación a todo tipo de violencia. No siempre les han permitido vivir bajo esos preceptos.

la apariencia no es lo importante, sino la historia que carga este pueblo a sus espaldas.

La Colonia Chortitzer ubicada hoy en día en el Chaco paraguayo, registra sus inicios en 1530 en Prusia. Allí se organizaron en aldeas y vivieron de la agricultura por más de dos siglos. Con el correr del tiempo les fueron impuestas severas condiciones para continuar con aquella forma de vida, y emigraron a Rusia, ya que les prometieron que podrían vivir según sus normas.

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En Rusia vivieron tranquilos menos de 100 años, hasta que se impuso el servicio militar obligatorio, aspecto que atenta contra su fe. Nuevamente tuvieron que moverse, esta vez a tierras más lejanas aún: Norteamérica.

En Canadá se asentaron por 60 años, durante los cuales vivieron con libertad de culto, de educación, autonomía administrativa y autodeterminación. Hasta que se les prohibió la enseñanza en alemán y fue el fin de las escuelas de la congregación, uno de los pilares fundamentales de su forma de vida.

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Así comenzó una aventura digna de ser contada. En el año 1921 llegó una expedición de menonitas canadienses dirigida por el Señor Fred Engen al Chaco Paraguayo. Fueron por las promesas de parte del gobierno para desarrollarse como comunidad autónoma. Llegaron a un lugar habitado por etnias nativas, y con muchas dificultades para asentar su comunidad. Venían de Canadá donde el clima y la tierra eran totalmente distintos, a pesar de lo cual llevaron adelante el ansiado desafío.

En 1927 inició la migración de más de 1700 menonitas canadienses a Paraguay. Llegaron a Puerto Casado, correspondiente a la empresa Carlos Casado, que ocupaba los terrenos del Chaco para la producción de tanino, y a quienes habían comprado las tierras.

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Al llegar, se llevaron una sorpresa: las tierras aún no habían sido mensuradas y debieron acampar durante un año y medio para recibir el terreno acordado. La espera se cobró muchas vidas por el clima y las enfermedades. Además el ferrocarril no llegaba a sus tierras, lo que les hizo emprender una travesía por caminos muy complicados en carros tirados con bueyes.

Cuando lograron llegar a las parcelas adquiridas, comenzaron a trabajar la tierra, a buscar agua mediante pozos, y a levantar precarias viviendas comunitarias mientras se resguardaban del clima en sus carpas.  

Así comenzó un sistema de trabajo que ellos llaman “todos para uno, uno para todos” y que siguen utilizando hasta hoy en día, en forma de cooperativa.     

Los menonitas llevan 89 años en el Chaco Paraguayo. Viven de la agricultura, la ganadería y la elaboración de productos lácteos que se consumen en todo el país y el exterior. Han logrado construir una próspera comunidad, que comenzó con 1260 integrantes y creció a más de 9000. Se los ve contentos con lo que han logrado. Se consideran primero menonitas y luego Paraguayos, pero esperan poder continuar viviendo allí por mucho tiempo más.

  • Tatiana Sidlik caminandoporelglobo.com

    Tati estudió ingeniería civil sin razón alguna. Gracias a los viajes descubrió su verdadera vocación que es la construcción con tierra. Y sí, es una ingeniera un tanto particular. Ama reír y hacer reír a los demás. Le apasiona viajar, no tanto por los destinos, sino por la gente que encuentra en cada lugar del mundo. Además de calcular estructuras, escribe sus experiencias en caminandoporelglobo.com. Viajó con su casita cuestas pero pronto la abandonará para cargar nuevamente la mochila al hombro.  

Showing 14 comments
  • Gonzalo Vignoni
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    Increíble. Me dan ganas de visitar las colonias menonitas que hay en La Pampa… supongo que serán bastante similares.

    • Tatiana Sidlik
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      Sí Gonza, en realidad las comunidades de La Pampa son muchísimo más tradicionales que las de Paraguay que son super modernas.

  • Marco
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    En Paraguay también hay de los menonitas tradicionales, pero son pocos y tienen sus comunidades en otra región.

    • Tatiana Sidlik
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      Sí, por la zona de Encarnación creo que hay una comunidad que se llama Durango no? pero nos enteramos al final de viaje cuando ya habíamos ido a esa zona. Hubiese sido lindo conocerlos.

      • Elfi Wiebe
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        Durango está en el Depto San Pedro. Hay un asentamiento chico en Misiones, pero no me recuerdo como se llama.

        • alvin fehr
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          En la zona de Encarnacion se encuentra la Colonia Reinfeld.

  • SELVA BOSC
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    SOY URUGUAYA Y TENGO AMIGOS MENONITAS QUE EN ESTE MOMENTO VIVEN EN ALEMANIA ,PERO VIAJAN A URUGUAY BASTANTE SEGUIDO PORQUE TIENEN FAMILIARES ACA .

    SON BUENAS PERSONAS Y UNA PAREJA JOVEN NOS INVITO A SU CASAMIENTO EN MONTEVIDEO . LOS CONSIDERO AMIGOS Y DESPUES DE ESTA PUBLICACION ME DIERON GANAS DE VERLOS NUEVAMENTE …

    GRACIAS CORITA POR COMPARTIR !!!

    BESOS

    • Tatiana Sidlik
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      Que lindo! me alegra mucho que la nota haya tenido ese efecto. Gracias por compartirlo con nosotros! Besos!!!

  • alvin fehr
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    En el Paraguay ya han desaparecido unas colonias mennonitas, pero quedaron todavia unos 15 colonias. Cada colonia es diferente. Por ejemplo la gente de la Colonia Menno (Loma Plata) llegaron al Paraguay desde Canada en 1926 y 2 años mas tarde vino un grupo de Rusia para formar la Colonia Fernheim. Aunque los mennonitas tienen un origen comun, los grupos que emigraron, tomaron otros caminos: Canada, USA, Mexico, Belize, Bolivia, Brazil, Argentina y Paraguay (ultimamente tambien en Ecuador). Hay colonias, como indica el articulo arriba, donde viven una vida moderna, y otros donde son mas conservativos (donde por ejemplo el uso de telefono, television, vehiculos con neumaticos de goma, etc. son “prohibidos” de su “lider spiritual” (Aeltester).

  • Marina
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    ¡Hola!
    Qué emoción encontrar un artículo sobre los menonitas por acá. Hace un año estuve en Bolivia “conviviendo” con un grupo de ellos y lo narré en una crónica para una revista. Os dejo un extracto por si os apetece leer (el magazine es por suscripción para los artículos completos). Solo decir lo impresionada que me dejaron, los que conocí, en cuestión, eran tan cerrados, no hablaban una sola palabra de español, iban siempre en grupos grandes…me causaban tanta curiosidad sus modos de vida!
    Un abrazo!
    M
    http://www.altairmagazine.com/blog/los-impasibles-un-paso-de-marina-hernandez/

    • Tatiana Sidlik
      Responder

      Hola Marina!!! Muchas gracias por el comentario, vamos a entrar a leer el artículo. Y que interesante debe haber sido la experiencia.
      Un abrazo para vos también 🙂

  • Che Toba
    Responder

    No conozco ningún Menonita pero me gustaría visitar alguna colonia alguna vez. Además si aman al enemigo o toda persona entonces voy a encontrar al fin un grupo de seguidores y que no me pongan mensajes discriminatorios en mi canal de YouTube
    Ya publicaré fotos 🙂

    • Tatiana Sidlik
      Responder

      jajajja andá tobita que te van a aceptar!!! En La Pampa hay colonias más tradicionales, vamos juntos a conocerla? Cuando vuelva dentro de un año 🙂

  • Gil Camacho
    Responder

    Siempre he querido vivir en paz y sanamente, ser útil a los demás, agradando a Dios.
    Pero solo tengo este medio de comunicación y si alguien sabe de algún grupo Menonita, hágamelo saber por favor y muchas gracias

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