#MePasóViajando: No sin mis antibióticos

  • por Sara & JAAC

“¿Cómo le dices a tu mujer, Sara, en lo alto del Roraima, que tiene la cara tan hinchada que casi no se le ven los ojos sin asustarla? Y sin mostrarle lo asustado que estás tú, claro…”

Tres días antes

La idea de subir a la cima del tepuy Roraima y descubrir en primera persona el mundo perdido de sir Arthur Conan Doyle, surgió en el mismo momento en que nuestro viaje nos llevó a la frontera sur de Venezuela. Estar en Santa Elena de Uairén es ser bombardeado por constantes reclamos de agencias de aventura que te quieren llevar hasta cualquier rincón de la Gran Sabana, Roraima incluido. Nosotros también íbamos a ir.

Si has visto la película “Up!” puede que pienses que llegar hasta allí arriba es fácil: sólo hace falta una casa de madera y unos cuantos centenares de globos. Bueno, pues la vida real nos dio una pequeña cachetada. A pesar de las tranquilizadoras palabras del dueño de la agencia en la que contratamos nuestra excursión, el hecho de encontrar una cruz en los primeros kilómetros del trekking de cinco días ya nos dio una idea de que aquello no era tan sencillo. Sí, era justo lo que pensábamos: el guía nos explicó que estaba ahí porque un turista belga había muerto allí mismo. Podía ser belga o de Marte, después de la parte de “muerto allí mismo” la nacionalidad dejó de tener importancia…

Si vas a cargar con tu mochila durante un trekking lleva sólo lo imprescindible…

Cruzar dos ríos, subir por una pared de roca suelta y atravesar la selva para llegar a la cima del tepuy donde la humedad es casi del 100% y llueve con frecuencia. Todo esto llevando la mochila con tu ropa, tu saco de dormir y tu esterilla. Cinco días de caminata no podían requerir mucho peso, así que comenzamos a sacar cosas para dejar en el hostal. No íbamos a necesitar tantas camisetas, un pantalón sería suficiente, nada de electrónica –bueno, la cámara de fotos sí–… y ¿el botiquín? Un par de blisters de ibuprofeno y otros de paracetamol y listo.

me paso viajando revista otro mapa

¿Quién iba a esperar que a Sara se le infectara una muela al segundo día de caminata en mitad de la nada?

Llegó el día

Y llega el momento, la tercera mañana en que te despiertas dentro de la tienda de campaña –la carpa, como la llaman ahí–, en que ves que has dormido al lado de la que se comió a Sara. Al menos su cara. ¿Cómo se lo dices? Sobre todo sabiendo que ella ya está tomando ibuprofeno como si fuera la vicodina del Dr. House.

Ahí estaba yo. Preocupado por si, además, le hubiera picado algo y tuviera una reacción alérgica. ¿Le daría una shock anafiláctico en cualquier momento? ¿Cómo se hacían las maniobras de reanimación que habíamos aprendido un mes antes de salir de viaje? ¿Esperaba o se lo decía? Decidí esperar con la estúpida esperanza de que, mientras guardábamos los sacos y recogíamos las pocas cosas que habíamos sacado de las mochilas, la situación se normalizara.

me paso viajando revista otro mapa

¿Fue eso lo que pasó? No, estaba claro. Lo que sucedió fue que Sara abrió la tienda y se asomó. Ni cinco segundos después uno de nuestros compañeros de caminata le preguntó si estaba bien porque tenía la cara hinchada. Mi gozo en un pozo…

Con cada paso, disminuía la hinchazón al mismo ritmo que la reserva de ibuprofeno –la nuestra y la de nuestro guía, tanto es así que tuvo que acabar pidiendo al guía de otro grupo–.

¿Por qué dejamos los antibióticos en el hostal?

Dos mañanas más me desperté con la esperanza de encontrarme con Sara y no con la que se comió a Sara. Y las dos mañanas tuve que confesarle que tenía la cara hinchada antes de que algún otro aguafiestas se lo dijera al salir de la tienda.

El mundo perdido de sir Arthur mereció la pena pero… ¿sabes cuánto pesa una caja de antibióticos en tu mochila? Pues eso, no dejes que se quede en el hostal… #mepasóviajando

  • Sara & JAAC
    Sara & JAAC

    SaltaConmigo es el blog de viajes de Sara y JAAC, una italiana y un español que, desde que dejaron sus trabajos en Madrid, se dedican, literalmente, a saltar de una parte a otra del mundo. Hablan de sus experiencias viajeras, dan consejos útiles y e intentan despertar ese gusanillo viajero que todos tenemos dentro en saltaconmigo.com

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  • Dani Keral
    Responder

    Buf, situación peliaguda, desde luego… Vaya ocasión eligió la boca de Sara para ponerse a dar guerra. Pero, mi pregunta es, con eso tan hinchado… ¿a ella no le dolía tantísimo como para notar que estaba tan hinchada?

    • JAAC
      Responder

      Hola Dani, pues no. El tema hinchazón de cara no le dolía. Eso sí, la muela le dolía horrores, se pasó tres días a base de ibuprofeno a razón de 6-8 pastillas al día… y más no porque no había una farmacia cerca en la que reponer las existencias.
      En cuanto volvimos a Santa Elena de Uairén fuimos a un dentista y se arregló todo.
      Conclusión: no dejes las medicinas en el hostal cuando sales a hacer una caminata de varios días.

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