El viaje de Maribel – Capítulo VI

  • por Mónica Bareiro | Ilustración: Aonik

Día 16, 9:15 am

M

i amor me llevó de nuevo a la ruta. Ok, entiendo que agarrada de la mano de Martincito nada puede estar mal, pero el perfume se me está acabando y no resistiría hacer dedo una vez más… ¡Mirá si justo vuelve a parar uno de esos camiones como el de Antonio, con olor a vaca!. Yo puedo aguantar todo lo que el viaje quiera enseñarme, pero lo aguanto bien perfumada; mi pelo todavía huele al humo de la fogata horrible de anoche y lo peor es que parece que mi príncipe no se entera de nada.

Llevamos varios minutos parados en la ruta, mi amor me hablaba pero estoy tan absorta en mis pensamientos que no lo oigo. Lo que dijo Luisa sigue haciendo eco ahí pero no: no puedo creer en eso. Tengo que concentrarme y pensar en la primera vez que lo ví en la facu, ese momento en el que supe que eramos el uno para el otro, ese momento en el que no podía creer lo lindo que era… y ahora estaba ahí, el mismísimo love-of-my-life hablando como cotorra a mi lado, con el pelo y la barba crecidas, entusiasmado, con olor a bosta y levantando una vez más ese pulgar.

Para mis adentros -a vos no te puedo mentir, diario de my heart- yo rogaba que no nos pare nadie y así convencerlo a Martín de pedir un taxi. Es que así podría, al menos, recordar brevemente lo que es el aire acondicionado. Mi piel se estaba resecando.

Pero no… él estaba lleno de entusiasmo y entre las pocas palabras que le escuché, decía que no le importaba esperar todo el día ya que justo había leído el blog de un acróbata que ya estuvo en todos los continentes y todo lo hizo a dedo. Yo, la verdad, empiezo a desconfiar de la estabilidad mental de Martín. El otro tipo es acróbata, tiene habilidades físicas… Además, de chiquita mi mami decía que a los que trabajan en los circos, no hay que creerles nada.

Toda esta situación me tiene muy preocupada. Extraño tanto a mi papi, mis sábanas de seda rosa, mi jacuzzi con sales rosaditas del Himalaya. No puedo entender en qué momento, mis primeras vacaciones con el amor de mi vida, se han vuelto una pesadilla. Ojalá pudiera dormir todo el día y así soñar que vuelvo a India, definitivamente ese sí va a ser el viaje más hermoso de todos.

No sé cuanto tiempo pasó hasta que a lo lejos, un camión gigante nos empezó a hacer luces. Ay no, cruzaba todos los dedos de mi mano y te prometo que intenté cruzar también los de mi pies pero no me salía, creo que por eso fue que paró. No había remedio: Martincito ya estaba hablando con el conductor y enseguida me llamó para que suba.

Mi único consuelo es que esta vez, este vehículo es más eco friendly porque lleva a las vacas en cajas de hierro super grueso para que no se escape ningún olor ¡fiuuu… ese sí que fue un alivio! Además, Eleuterio (siiii… te juro que me tuvo que mostrar su carnet para que le creyera el nombre, un horror, verdad?), se veía muy buena persona, su camión tiene aire acondicionado en frente, very incredible!!!

Nos recibió sonriendo, yo enseguida noté que hablaba algo extraño pero como decidí dejarle el área de RRPP a Martín, me acomodé en la camita que tenía detrás de los asientos y me dispuse a escuchar la charla y la música que sonaba, que era esta:

Eleu nos contó que venía de Paraguay, un país que estaba pegadito a Argentina. En realidad me sorprendí mucho al enterarme de eso porque él no era un indígena, de hecho su tez era más bien blanquita, era joven y tampoco trabajaba como albañil, pero como había tan buen ambiente, me relajé. Nos dijo que venía de Santiago de Chile, que traía dos contenedores con repuestos para autos (uy, la verdad que ya me estaba preocupando que en esas cajas hubieran vaquitas claustrofóbicas… menos mal!).

Desde que me subí, noté que el termo que llevaba era más gordito de lo normal, pensé que lo que tomaba era mate pero en un momento paró a comprar hielo y lo puso adentro. Mientras bajó del camión revisé la yerba que usaba… mirá si se le ocurría drogarnos a mí y a mi amor!

Cuando terminó de preparar esa rara bebida nos dijo “prueben na mi tereré amigos, este ko es el orgullo de mi tierra guaraní jina, ideal para estos días de calor”. Obviamente, yo dejé que mi príncipe fortachón probara primero a ver si todo salía bien. Luego de unos minutos, y cuando la yerba ya no estaba tan fuerte, Martincito me invitó: ay, la verdad no podía estar mejor, era refrescante y no estaba amargo, si no fuera por la impresión de tener que compartir la bombilla, tal vez tomaba más.

Te digo la verdad, darling diario, Eleu tiene un nombre horrible y viene de un país que muy cool no es, pero hacía muchos meses que no me reía tanto. Incluso se me ocurrió que podría ir con él (obvio, con Martín también) hasta ese país, aprendiendo más palabras en guaraní como rojaiju* y escuchando más del grupo paraguayo que me hizo conocer, no sé porque él ponía una y otra vez esta música que voy a agregar a mi playlist…

La verdad no entiendo cómo si el amor de mi vida estaba ahí conmigo, me sonrojaba tanto cada vez que Eleu me miraba y cantaba “si me dices que yo no merezco probar, el sabor de sal”. Pero Martincito ya estaba mirando los mapas y trazando las combinaciones posibles: iríamos con él por la ruta 38, luego por la 16, y después la 9 hasta el desvío en la Villa Ojo de Agua. A partir de ahí Eleu seguiría para su tierra de guaraní y tererés, y nosotros, volveríamos a esperar que alguien tan amable y sonriente como él, nos llevase hasta Santiago del Estero y luego a Salta. Yo sabía que todas las ideas de mi príncipe viajero son geniales, no sé cómo pude dudar tanto de eso esta mañana.

¿Que podría salir mal?

maribel6*en guaraní original: rohayhu = te quiero.

  • Mónica Bareiro

    Aunque estudió fotografía, de día trabaja como periodista y por las noches hornea dulces en Detiti para poder cumplir el sueño de hacer su primer gran viaje. Mientras prepara su mochila, recorre de punta a punta su Paraguay (uno de los países más desconocidos de Sudamérica) usando todas sus “armas” para darlo a conocer.

  • Aonik Ilustradora

    Apasionada por el dibujo desde que tiene memoria. Desde chica soñó con poder dibujar personajes y crear historias como las que veía en televisión. La cultura japonesa en particular fue su gran fuente de inspiración e impulsora de su carrera artística. Mayormente autodidacta, aunque recientemente se recibió como Diseñador de Ilustración en la Universidad de Palermo. Pueden ver sus trabajos en aonik.deviantart.com/gallery/

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