• por Alicia Ortego

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ice Wikipedia que el Síndrome de Stendhal, también llamado Síndrome de Florencia o Estrés del Viajero, es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblores y síntomas más graves, cuando uno está expuesto a un gran número de obras de arte. Especialmente cuando son particularmente bellas.

Algo así me ocurrió precisamente en Florencia. Sin pretenderlo, anduve por sus estrechas calles mirando hacia arriba demasiado tiempo. Improvisé cada día qué quería ver, haciendo y deshaciendo caminos sin rumbo fijo. Me enfadé cuando me encontré con algunos sitios cerrados y hubo momentos en que sentí que las fuerzas, sobre todo a nivel psicológico, me fallaban.

Mientras me maravillaba ante la belleza y estímulos condensados en edificios, plazas, museos, y las márgenes del río Arno, al mismo tiempo sentía una desazón difícil de explicar. Sentía esa confusión de la que habló Stendhal.

Sin embargo hubo dos sitios en los que encontré algo de paz. Me obligaba a pasar por ellos varias veces al día sólo para contemplarlos una vez más. Dos lugares a los que volvía una y otra vez: la Piazza de la Signoria, tan repleta de esculturas, palacios y turistas; y el conjunto del Duomo y Baptisterio, tan bellos que puedo afirmar sin ruborizarme que me enamoré incondicionalmente.

La ciudad del Renacimiento puede ser peligrosa para tus sentidos, en especial para la vista, pero no se me ocurre cómo remediarlo. Tendréis que ir y comprobarlo por vosotros mismos.

Florencia y El Síndrome de Stendhal
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Florencia y El Síndrome de Stendhal

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  • Alicia Ortego

    Socióloga y Antropóloga, desde hace unos años publica el blog Los viajes de Alicanal con el que transmitir sus pasiones: viajar, fotografiar y escribir. El virus viajero le fue inoculado desde el principio, gracias a unos padres que decidieron no estarse quietos por el hecho de serlo. África es el continente donde se siente más feliz, y los desiertos ocupan el primer lugar en su corazón.

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Showing 5 comments
  • Jess
    Responder

    Qué curioso este síndrome. No sabría decir si lo he sufrido alguna vez, aunque sí siento a veces una poderosa sensación cuando veo obras de arte, en especial cuadros, que me remueve por dentro y me deja inquieta, intranquila. No todas, claro… sino aquellas que por alguna razón me perturban. Así que creo que tendré que ir a Florencia a comprobar si me pasa 😛 ¡Un artículo muy interesante!

  • jorge perez
    Responder

    ciao amici, sin duda ,me pasó cuando visite , al gran DAVID, y digo gran; por sus casi seis mts. de altura,las lágrimas rodaban x mis mejillas. Aparte de todas las esculturas y plazas que recorrí.Estoy con uds., en las recorridas x el mundo,es lo único que nos llevaremos de este mundo.

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Fotogalería IslandiaTaj Mahal, Agra, India.