• por Mónica Bareiro
E

s sábado por la noche, voy a aprovechar para escribir. Prendo la compu y empiezo mi ritual sagrado: busco un termo, saco hielo, cargo agua hasta cubrir los cubos… elijo una guampa de las más pequeñas, una bombilla regular y la yerba saborizada con menta y boldo, una combinación sublime.

Como siempre, los preparativos consumen la mayor parte del tiempo pero sin tereré es imposible inspirarse así que bien lo vale. Sí, como la mayor parte de la población paraguaya soy adicta al tereré y no recuerdo desde cuándo.

Sopa Sólida y Tereré

Ilex Paraguariensis es el nombre científico de la yerba mate, un producto indispensable en la canasta básica familiar guaraní. Se consume como cocido -una infusión que reemplaza al café en desayunos y meriendas-, como mate caliente a la mañana, pero fundamentalmente en el tereré.

Sobre los orígenes de esta bebida existen varias versiones, hay quienes dicen que la empezaron a beber los guaraníes que habitan el territorio desde antes de la conquista. Otros en cambio dicen que surgió durante la Guerra Grande cuando los soldados no podían hacer fuego para calentar el agua por temor a ser divisados por el enemigo y tenían que beberlo así; y que, luego, se convirtió en una costumbre que extendieron al finalizar la contienda, alentados por el calor de esta región.

Su nombre, como la mayoría de los términos guaraníes, es una onomatopeya que hace referencia al ruidito del último sorbo de cada mate.

El agua con la que se consume habitualmente se mezcla con hierbas naturales frescas. Acá se les llama yuyos, remedios refrescantes o en nuestro idioma guaraní: poha ro’ysa. La selección de cada una de éstas varía de acuerdo a los gustos y necesidades, que pueden ir desde una indigestión, los nervios y hasta el cáncer.

 tererePara las “rondas de tereré” existen varias reglas, por ejemplo que quien ceba (sí, todos los convidados sorben de la misma bombilla) es siempre el menor del grupo y el orden es el sentido contrario a las agujas del reloj; se dice “gracias” sólo cuando ya no se quiere beber; el preparado con remedios de la mañana no se toma a la tarde y eso sí; pocos son los que salen de su casa sin su tereré.

No podría explicar la cantidad de noches de mi vida que pasé tomando tereré hasta la madrugada. Ni siquiera puedo evitar sonreír mientras escribo porque los recuerdos no dejan de llegar a mi mente… desde esas mañanas en las que hacíamos la rabona con mis compañeros de colegio para ir a tomar esta fría bebida y escuchar música en mi casa (sí, era muy mala alumna), hasta aquellas noches de interminables conversaciones sobre la vida con alguna amiga. La yerba no tiene ningún elemento que pueda considerarse estupefaciente, pero qué poderoso se puede llegar a sentir uno mientras bebe tereré.

Es que es responsable de grandes hazañas. Sería imposible tener una cifra, pero en su historia formó parejas, amistades verdaderas y fue testigo de sabios consejos aunque también de chismes como los de mi difunto vecino Don Papi. Era tan fanático que hasta en los días de lluvia se sentaba en su vereda con una sombrilla de playa a tomar tereré (y “de paso” controlar cada movimiento del barrio).

Además, es una salida siempre económica: en todas las casas hay yerba, así que una de las frases más utilizadas en tiempos de escasez es “aunque sea tereré na vamos a tomar”. Esa es una de las mejores formas de mostrar incondicionalidad en mi país.

 

No podría explicar la cantidad de noches de mi vida que pasé tomando tereré hasta la madrugada. Ni siquiera puedo evitar sonreír mientras escribo porque los recuerdos no dejan de llegar a mi mente…

Para todos los males-Recetario

Para la cultura guaraní son muy pocas las enfermedades que no se puedan curar con un buen tereré. Eso sí, es muy importante comer algún bocadillo antes de empezar. Acá le decimos “tereré rupa” (cama de tereré) y lo más típico es el sándwich de empanada (sí, leíste bien) o los domingos, sopa paraguaya calentita.

Estas son algunas de las opciones y en todos los casos hay que machacarlas y agregarlas al agua:

HIERBAS MEDICINALES DE PARAGUAY
  • Kapi’i Katî (kyllingia odorata): Digestivo, antiespasmódico, diurético, sudorífero, antiparasitario.
  • Agrial (begonia cucullata): Se recomienda para problemas bucales como dolores e irritaciones de garganta, amígdalas y encías.
  • Menta’i (menta x piperita L): Digestiva, carminativa, antiséptica, expectorante y tiene propiedades sedantes para calmar los nervios y la ansiedad.
  • Uña de gato (uncaria tormentosa): Antibacteriano, anti-inflamatorio, antioxidante, antitumoral, antiviral, hipotensor, inmunoestimulante, entre otros.

 “Vamos a cortar la sopa”

Mi tía Mirian migró a Estados Unidos cuando yo tenía 10 años. Se instaló en Brooklyn, Nueva York, y a los pocos meses me envió una carta en la que decía que en el departamento en el que vivía habían recibido visitas y, como agasajo, les habían preparado sopa. Contaba que todo iba muy bien hasta que su amiga, también paraguaya, le dijo “Mirian, vamos a cortar la sopa” y que, al escuchar eso, sus amigos quedaron ojipláticos.

En las siguientes líneas me explicaba que para ellos la sopa se tomaba con cuchara y no era sólida como la que comía yo. Fue la primera vez en mi vida que sentí que no sabía dónde estaba parada. Había afuera un mundo en el que no conocían ese infaltable en mis mesas de domingo y fechas especiales, aquél preparado de maíz, queso Paraguay, sal y amor infinito.

Receta auténtica vía @algoquerecordar.com

Cuenta la leyenda que nació entre 1841 y 1862, por descuido de una de las cocineras de Don Carlos Antonio López -entonces presidente de la República- a quien se le pasó la medida de harina de maíz con el que iba a preparar un caldo, así que como resultado obtuvo una especie de bizcocho salado y esponjoso. Como ese día tenía visitas, el orgulloso mandamás no podía quedar mal y presentó el plato como “sopa paraguaya”.

La reacción que generó fue tan buena que desde entonces hasta ahora no hay festejo que se precie, que carezca de una buena sopa. Está tan relacionada a fechas especiales que “¿cuando comemos la sopa?”, es la forma más amorosa de presionar a una pareja para que se case.

Según las abuelas es imprescindible mezclar la masa con las manos, usar buena grasa de cerdo y huevos caseros. Al terminar el preparado, las hojas de banano se utilizan como antiadherente. Para la cocción, el horno eléctrico también sirve, pero el auténtico sabor se logra en el tatakua (horno artesanal de barro).

Sacar una sopa del horno puede ser “normal”, pero si hay más de una persona presente, siempre va ser un momento importante. “¿Te salió linda? A ver!”; “¿doradita está, se cocinó bien?”; “mami cuanto tengo que esperar para cortar?”… Todos se acercan a verla humeante y con ese aroma que invade todo. Es comprensible que sean pocos los que aguanten el tiempo prudencial para probarla, a sabiendas de que quema (y mucho, lo digo por experiencia), el patrón se repite tanto, como esta receta con sabor a buenos momentos.

Ahora me voy a dormir…  mañana es domingo y no puedo dormir hasta tarde ¡me toca preparar la sopa para el tereré rupa!

  • Mónica Bareiro

    Aunque estudió fotografía, de día trabaja como periodista y por las noches hornea dulces en Detiti para poder cumplir el sueño de hacer su primer gran viaje. Mientras prepara su mochila, recorre de punta a punta su Paraguay (uno de los países más desconocidos de Sudamérica) usando todas sus “armas” para darlo a conocer.

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