• por Alejandro Castillo Moya
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a serranía de Cuenca es una de las zonas más desconocidas de España y que casualmente (o no) es una de las zonas más aisladas y despobladas de toda Europa. Para entenderla, pasearemos por los ríos, lagos, montañas y las fortalezas que la han definido como territorio.
También descubriremos los elementos de la naturaleza, sin los cuales no podríamos entender la idiosincrasia de estas tierras y la de sus pobladores.
Tierras habitadas y gestionadas por el ser humano desde que el mundo es mundo. Muestra de ello son las pinturas rupestres que encontramos en Villar de Humo datadas en 10.000 años (las más antiguas). Luego tenemos los poblamientos Celtas, posteriormente Celtiberos, Romanos, Visigóticos, musulmanes, castellanos y finalmente los actuales.
Por todo ello, no podemos entender esta región ni sus gentes, sin tener en cuenta las aportaciones que pueblos venidos desde los lugares más inhóspitos del planeta, han dejado en esta tierra esculpida por los elementos de naturaleza y en los cuales el ser humano ha dejado sus últimas pinceladas.

La primera parada de este viaje no podía ser otra que el Castillo de Moya o de Los Bobadilla. Durante un milenio no fue una fortaleza más de la Serranía de Cuenca, era el núcleo de poder y el corazón administrativo del Marquesado de Moya, y la llave y baluarte de toda la Serranía. Quien la poseyera controlaría estas montañas, así como sus recursos.
Tras visitar esta fortaleza seguimos serpenteando entre valles y montañas labradas por la naturaleza en dirección norte, alcanzando uno de los muchos lagos que abundan en esta agreste tierra. Estamos hablando de la Laguna del Marquesado. Un pequeño lago de unos 400 metros de largo por unos 200 metros de ancho y casi 10 de profundidad. Este lago de alta montaña se alza 1367 metros sobre el nivel del mar. Curiosamente, se formó por procesos kársticos, es decir que poco a poco se fue cerrando por la formación de rocas tobáceas en su zona de drenaje, las cuales crearon una presa natural.

Las rocas tobáceas son una especie de coral que se forma en tierra firme. El carbonato cálcico que se desprende de las rocas calcáreas, tiende a fundirse (en ciertas situaciones) con la vegetación. Esta acaba generando una especie de bio-roca. Una mezcla de plantas unidas por este carbonato cálcico.
Al suroeste se atraviesa la Sierra de Valdemeca. Esta majestuosa e imponente sierra se alza hasta unos nada despreciables 1839 metros.
Una vez atravesada esta mole kárstica llegamos a uno de los encantos de nuestra Serranía, las Torcas de Cañada del Hoyo. Este conjunto, unido a las Torcas de Palancares (en Tierra Muerta) forma uno de los mayores torcales de España.
Para que os hagáis una idea, una torca es una estructura geológica muy parecida a los místicos y maravillosos cenotes del Yucatán. La diferencia es que un Cenote se crea por el colapso de una cámara subterránea y en una Torca el proceso de disolución se produce de arriba hacia abajo, lo cual genera una forma de embudo.
Las Torcas de Cañada del Hoyo forman un total de nueve lagos, la mayor posee la profundidad suficiente para esconder entre sus aguas un edificio de más de 10 plantas, sin que pudiéramos apreciar su azotea.

Existen varias características muy peculiares en algunas de ellas, así sucede en la Torca de la Gitana o de la Cruz. Es uno de los pocos lagos  meromícticos que podemos hallar en la Península Ibérica.
¿Pero qué significa esto? Pues que las corrientes internas del lago son inexistentes, creando tres capas de agua totalmente desconectadas entre ellas. Con inmensas diferencias en cuanto a la composición, temperatura y oxígeno.
La capa superficial va desde los 0 hasta los -6 metros, con un agua con una temperatura que desciende desde los 24º hasta los 18º. La segunda capa, desde los -6 metros hasta los -11,5 metros bajo el agua, con temperaturas de 18º hasta los 7º. Finalmente, la tercera capa, que va desde los -11,5 metros de profundidad hasta el fondo (-25 metros) es anoxica, es decir que no existe oxígeno.
Es como tener tres lagos diferentes dentro de un mismo lago.

Fenómeno Blanco

Todos los años desde que el mundo es mundo, la Torca de la Gitana cambia su color en 48 horas, y lo hace en dos ocasiones. Esto sucede entre mediados de julio y principios de agosto. No es magia pero casi. No deja de ser un espectáculo sobrenatural ver como un lago se transforma de unos tonos turquesa a un blanco lechoso en apenas horas.
Esto pasa porque en esas fechas se produce la precipitación del carbonato magnésico y del carbonato cálcico en forma de cristales de dolomita y calcita. Todo ello causado por la producción fotosintética del fitoplancton que crece en esta torca en los meses de verano, así el tono turquesa de este lago se convierte en blanco, como si fuese leche de cabra recién ordeñada.

No es magia pero casi. No deja de ser un espectáculo sobrenatural ver como un lago se transforma de unos tonos turquesa a un blanco lechoso en apenas horas.

 

Despoblamiento

La Serranía de Cuenca es parte de un territorio mayor, denominado Serranía Celtibérica. Este territorio, en el cual se engloba la Serranía de Cuenca,  superando los 63.000 km2 (el doble del tamaño de Bélgica), posee una población de 487.417 habitantes y una densidad de 7,72 hab por km2, lo cual la convierte en la zona más despoblada de toda Europa. Solo Laponia (la zona ártica de los países escandinavos) posee unas tasas tan bajas.
Eso sí, la situación de la Serranía Celtibérica es sin lugar a dudas mucho más extrema, rozando lo trágico. El territorio poco a poco se va vaciando y va muriendo entre espasmos.
En este caso se trata de “la crónica de una muerte anunciada”, hace décadas que estos procesos se producen y solo se han ido acelerando. Como acción de salvataje, los escasos pobladores de la zona crearon el concepto de la Serranía Celtibérica, un territorio que engloba las siguientes provincias españolas: Burgos, Castellón, Cuenca, Guadalajara, La Rioja, Segovia, Soria, Teruel, Valencia y Zaragoza. El objetivo es frenar el despoblamiento mediante la provisión de servicios básicos y de infraestructura.
Esto son algunos de los secretos mejor guardados de la Serranía de Cuenca. Un territorio mágico y misterioso a partes iguales.

  • Alejandro Castillo Moya
    Alejandro Castillo Moya

    Miguel Alejandro es geógrafo. Una escapada dentro de su España natal le enseñó que para entender el mundo, antes debía conocer bien su tierra y a eso se dedica desde su blog Los Cuadernos de un Geógrafo.

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